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estrella- Una misión con incidencia evangelizadora hoy

 

pdfCasaldaliga, P., Nuestra espiritualidad, 2000, Edición digital koinonia.

Resumen: Es un folleto clásico de la espiritualidad liberadora vivida en América Latina. Sigue vigente por su encarnación social y su lectura creyente de la realidad.

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pdfCasaldaliga, P., Sonetos neobíblicos, precisamente, 1996, Edición digital koinonia.

Resumen: Son 25 sonetos con referencias bíblicas que reflejan una espiritualidad encarnada en el caminar de los pueblos pobres. Ayudan a una lectura bíblica desde el pobre, desde la cruz, el compromiso y la esperanza de la resurrección. Son un testimonio de la espiritualidad latinoamericana liberadora.

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pdfEstévez, E., Los primeros cristianos como modelo de espiritualidad laical, 2012, U. P. de Salamanca.

Resumen: El seguimiento del Resucitado posibilitó que las primeras comunidades abrieran brechas, entre luces y sombras, que debilitaban las fronteras existentes.

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pdfFernández, V., Espiritualidad y actividad. Espiritualidad de la acción, 2000.

Resumen: ¿Realmente puede vivirse una espiritualidad en la acción? Es indispensable este planteo para que la espiritualidad no sea vivida al margen de la actividad o en conflicto con ella, creando una división interior, una fragmentariedad que no permite que la actividad apostólica sea fuente de gozo y de crecimiento. Y la respuesta es clave para poder entender todo lo que significa “santificarse en el  ejercicio del ministerio”.

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pdfHurtado, J. M., Una espiritualidad para hoy, 2014, Amerindiaenlared.

Resumen: En los tiempos flacos que corren en nuestra época, carentes de hondura y sentido, urge que nos enraicemos en una espiritualidad profunda. Ciertamente son muchos los cambios que estamos viviendo, son muchos los desafíos que se nos presentan en todos los campos: ambiental, social, político, religioso, bio-ético, en los medios electrónicos de comunicación. Pero el que quizá urja más, a fuer de  ser precisos, es el espiritual.

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pdfLópez, Mª P., Espiritualidad y compromiso en el mundo, 2014, Eclesalia.

Resumen: La espiritualidad es un camino que primero ha de llevarnos hacia dentro de nosotros mismos y después nos llevará hacia fuera. Un camino de nuestra pequeña persona, si de verdad recorremos las etapas del que nos lleva hacia dentro.

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pdfMartínez, E., Qué puede aportar el cristianismo a la espiritualidad, 2002, Revista Crítica, Madrid.

Resumen: Hoy vivimos sin duda un tiempo paradójico y convulso donde casi todo se puede afirmar y negar al tiempo. Paralelo al proceso de secularización y de ausencia de Dios, es un hecho recurrente en nuestra cultura la búsqueda de espiritualidad, en sus formas más diversas.

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pdfNolan, A., Espiritualidad Bíblica. Espiritualidad de la justicia y del amor, 1993, Edición digital koinonia.

Resumen: Reflexiones espirituales a partir de una lectura de la Biblia desde la opción por los pobres y por la justicia. Para renovar nuestra espiritualidad con el compromiso en favor de la justicia, del amor y de la paz.

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pdfPagola, J. A., Escuchar y seguir a Jesús, 2013, Eclesalia.
Resumen: Jesús es muy claro: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

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pdf Sánchez, J., Espiritualidad y seguimiento, Amerindiaenlared.

Resumen: En estos tiempos de crisis cultural profunda, de cambios y transformaciones sociales, urge que los discípulos y discípulas de Jesús vivan una profunda espiritualidad. Muchos posmodernos viven una vuelta a lo religioso, pero se quedan en un sentimiento vago y centrado en lo individual, y en prácticas esotéricas y de culto a los ángeles, que no lleva a un cambio profundo de vida, a un compromiso de transformación de estructuras que sostienen la situación de desigualdad, de idolatría del dinero y de un culto a la personalidad.

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libro Avellaneda, C., La danza del amor. La fe vivida de a dos, 2011, Guadalupe, Buenos Aires.

Resumen: ¿Es posible vivir una espiritualidad de a dos? A lo largo de estas páginas el interrogante se irá revelando con realismo y claridad. El autor propone una espiritualidad matrimonial encarnada en las actuales circunstancias, vivida en la cotidianeidad.

libro Bedford, N., La espiritualidad cristiana desde la perspectiva de género, 2000, Cuadernos de teología 19.
Resumen: La autora busca articular la espiritualidad entendida como seguimiento de Jesús y la perspectiva de género como instrumento de análisis ordenado a descubrir dimensiones que requieren discernimiento y cambio para una mayor fidelidad al Espíritu.
libro Fernández, V., La fuerza sanadora de la mística, 2012, San Pablo, Buenos Aires.
Resumen: Víctor Manuel Fernández propone otro camino: el que han seguido los grandes sabios del espíritu. Ellos nos indican las cosas esenciales para vivir mejor, porque han tocado el centro de la vida. Este libro no procura explicar los grandes pasos de la vida mística, ni las etapas espirituales por las que puede ir pasando una persona, sino más bien recoger de los escritos de los místicos algunas luces que nos muestren caminos de liberación y sanación: aportes útiles para todos, más allá de la situación interior en la que nos encontremos o el momento que estemos atravesando.
libro Llach, J., Reparar el corazón, acerca de una espiritualidad del corazón, 2003, Lumen, Buenos Aires. Libro.
Resumen: Escrito de manera sencilla y profunda la lectura de este libro nos compromete a salir de nosotros mismos. Destaca la presencia amorosa de Dios a través de la persona de Jesús por obra del Espíritu, con el cual nos sentimos fuertes para actuar desde la comunidad y a favor de todas las personas.

teresa escritora

Hoy nos viene a redimir
un Zagal, nuestro pariente,
Gil, que es Dios omnipotente.

1105

No os pido ahora que penséis en Él ni que saquéis muchos conceptos ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa más hermosa que se puede imaginar?

1210

En esta obra de espíritu quien menos piensa y quiere hacer, hace más; lo que habemos de hacer es pedir como pobres necesitados delante de un grande y rico emperador, y luego bajar los ojos y esperar con humildad.

1203

Mirad que convida el Señor a todos. Pues es la misma verdad, no hay que dudar. Si no fuera general este convite, no nos llamara el Señor a todos, y aunque los llamara, no dijera: “Yo os daré de beber”. Pudiera decir: “Venid todos, que, en fin, no perderéis nada; y los que a mí me pareciere, yo los daré de beber”. Mas como dijo, sin esta condición, “a todos”, tengo por cierto que a todos los que no se quedaren en el camino, no les faltará esta agua viva.

1126

“Padre nuestro que estás en los cielos”
¡Oh Señor mío, cómo parecéis Padre de tal Hijo y cómo parece vuestro Hijo hijo de tal Padre! ¡Bendito seáis por siempre jamás!

1119

¿Cómo se adquirirá este amor? Determinándose a obrar y padecer, y hacerlo cuando se ofreciere.

1112

Ahora, tornando a los que quieren ir por él y no parar hasta el fin –que es llegar a beber de esta agua de vida–, cómo han de comenzar, digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmurare …

1105

Acaecióme que, entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allá a guardar, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle.

1029

Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor, y que si ves una enferma a quien puedes dar algún alivio, no se te dé nada de perder esa devoción y te compadezcas de ella; y si tiene algún dolor, te duela a tí; y si fuere menester, lo ayunes, porque ella lo coma, no tanto por ella, como porque sabes que tu Señor quiere aquello.

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