Una prioridad para el sexenio 2018-2024

“Testigos de esperanza y comunión, llamados a salir de nuestra tierra” (cfr. Gen.12,1-8) es la prioridad propuesta por la XVIII Asamblea General de la Institución Teresiana, para el sexenio 2018-2024; Asamblea de la fe y del envío a vivir en esperanza, celebrada en Los Negrales del 1 al 15 de agosto de 2018. 

Se trata de fortalecer el espíritu en la Institución Teresiana: “Nuestra vida no tiene otra razón que el Espíritu. El Espíritu nos reunió, el Espíritu nos une, el Espíritu nos impulsa, el Espíritu nos conforta y alienta, el Espíritu nos promete el premio (...). Si algo somos al Espíritu lo debemos”, Poveda, Pedro. CpH [161], 1920.

Ser testigos de Esperanza, para ofrecer un horizonte de sentido y plenitud. Poveda articula un nuevo modo de pensar, colaborando en la reconstrucción del sentido global del mundo desde bases del diálogo fe-ciencia que también se expresa en la tríada fe-culturas-justicia. 

Vivir la Comunión es una invitación al diálogo, a crear espacios fraternos que nos capacitan para transcender lo propio y pensar en las realidades que nos rodean, a trabajar por una convivencia solidaria y en paz. 

A lo largo de estos seis años nos proponemos hacer un itinerario de integración de rasgos característicos apuntados por san Pedro Poveda en los que toda la Institución Teresiana se cite cada año, con las concreciones que cada contexto y momento reclamen. Algunos de los señalados son:

    1. Eminentemente humana y toda de Dios.
    2. Singulares en lo interior, comunes en lo exterior.
    3. Firmes y suaves.
    4. Fe y ciencia.
    5. Contemplación y acción.
    6. Fortaleza y amor

Resuena en nosotros la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate del Papa Francisco sobre el llamado a la santidad en el mundo actual, ya que conecta con las invitaciones  hechas por san Pedro Poveda en sus escritos y por las insistencias de Josefa Segovia.

Impulso a la misión desde la espiritualidad de encarnación

En la Asamblea de todas las Asociaciones a.e., celebrada del 21 al 28 de julio de 2018, en Los Negrales,  con la participación de miembros de la Asociación Primaria y de las Asociaciones ACIT, se han delineado seis líneas de misión y espiritualidad que trazan para la Institución Teresiana una ruta en la que nos comprometemos todos los miembros y asociaciones para relanzar la misión. 

Ello hará más profunda nuestra unión al desarrollarlas desde los rasgos propios del carisma, teniendo en cuenta la diversidad de contextos locales y en colaboración con otros grupos eclesiales y sociales.

Impulsar la finalidad evangelizadora de la Institución Teresiana, contextualizando las líneas de misión y propiciando acciones y redes como elementos de visibilidad y de convocatoria, es el reto asumido para esta etapa. 

Líneas de acción de misión y espiritualidad

Las líneas de acción que aquí se presentan, deben leerse orgánicamente, como interdependientes y en un espíritu común. Desde los rasgos propios del carisma, teniendo en cuenta la diversidad de contextos locales y en colaboración con otros grupos eclesiales y sociales, nos proponemos:

I. Tejer redes de fraternidad en el mundo: diversidad, inclusión, diálogo e igualdad

  1. Promover experiencias y reflexiones que, desde la espiritualidad de encarnación propia de la Institución Teresiana, acompañen con humildad y desde abajo, se dejen enriquecer y evangelizar en el encuentro con el otro y muevan a cambios de estilos de vida más solidarios y austeros; espiritualidad de la inclusión y la hospitalidad, compasiva y generadora de comunión en la diversidad.
  2. Fomentar enfoques y prácticas educativas y pedagógicas interculturales que afirmen los derechos humanos y promuevan la paz, la justicia, la inclusión y el cuidado de la casa común; y que combatan y denuncien las distintas formas de prejuicios, discriminación, desigualdad, etnocentrismo e intolerancia.

II. Comprometernos con las familias, agentes de transformación social

  1. Articular una propuesta formativa sólida y actualizada en materia antropológica, sociológica, psicológica, teológica y pastoral que permita a los miembros de la Institución acompañar a las familias y dar respuesta a los desafíos que plantean la apertura y el diálogo con familias en las diversas periferias.
  2. Generar y dar soporte a estructuras y espacios que acojan, acompañen, empoderen y apoyen la diversidad de realidades familiares; denuncien situaciones de pobreza, discriminaciones, violaciones de los derechos humanos, la violencia en todas sus formas y las consecuencias negativas de las migraciones. Apoyar como Institución los proyectos sociales y otras presencias de trabajo con familias en las periferias, promoviendo prácticas que garanticen oportunidades para la igualdad de las mujeres en el ejercicio de los derechos.

III. Caminar con los jóvenes en una sociedad en cambio

  1. Seguir desarrollando, en las plataformas sociales y educativas en las que estamos presentes, procesos encaminados a que los jóvenes sean agentes de cambio y transformación, ciudadanos conscientes de su responsabilidad social. Incidir en la formación de sujetos éticos, capaces de cultivar su interioridad donde reconocer la voz de Dios; capaces de conmoverse ante los rostros de la exclusión, de analizar sus causas y de participar, junto a otros, en la construcción de un mundo más justo y más fraterno.
  2. Acompañar a los jóvenes en sus itinerancias geográficas y existenciales, en un mundo que ofrece nuevas tecnologías y lenguajes, y desplegar creativamente una red de personas y comunidades dispuestas a la acogida incondicional, donde los jóvenes pueden experimentar formas alternativas de vivir, relacionarse, contrastar y procesar lo que viven.

Los Negrales, 15 de agosto de 2018

 

DEPARTAMENTO DE INFORMACIÓN

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