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Martes, 20 Abril 2021 08:59

Concédenos un corazón inteligente

PASCUA 2021

La Institución Teresiana en Italia, organizó para el Triduo Pascual, una serie de encuentros abiertos a todos los miembros y amistades que pudieron participar de modo virtual desde Europa, como otros años en que era presencial, y también ahora desde otros continentes. 

Hemos vivido la Pascua 2021 en un espacio virtual que nos ha hecho reflexionar en la necesidad, aún más fuerte en días difíciles como estos, de una “Pascua de la cercanía” transformando la fría pantalla de un ordenador en un “corazón palpitante”, expresión de una comunidad viva, abierta, sin barreras… que ayuda a la reelaboración y sostenimiento del presente a la luz de la Pasión y Resurrección de Jesús.

Hemos intentado reaccionar ante la situación actual con tenacidad, sin dejarnos coaccionar por la misma, sino buscando nuevos equilibrios. Con una mirada positiva, “aprovechamos” las dificultades del momento para tomar conciencia de que también se pueden activar nuevas vibraciones emocionales y relacionales, actitudes de solidaridad y cooperación a distancia.

cuore in manoEl eje de nuestros encuentros fueron las solicitudes planteadas en la Carta del año 2021 “La sabiduría de la bondad” de Maite Uribe, directora general de la Institución Teresiana, que nos invita “a reconocer en la bondad de Dios, el único verdaderamente bueno, la fuente de nuestro amor y el estilo de firmeza y dulzura con el que queremos llevar consuelo y esperanza a nuestro mundo”.

En cada encuentro, una pequeña introducción de Fiorella Gargano, algunos videos y canciones significativas nos ayudaron a crear un clima de acogida, una atmósfera de recogimiento y oración.

El Jueves Santo, Elisa Estévez López, a través de una lectura atenta de la historia actual, la crisis económica, social y política mundial provocada por la pandemia, nos hizo reflexionar, sobre la necesidad de descubrir los “brotes de una humanidad solidaria que acoge y cuida con generosidad” hasta llegar a las periferias, y que se presenta con una “actitud de resistencia creativa ante la adversidad”. Penetrar en la realidad reconociendo lo sagrado que hay en ella.

En un Jueves Santo particular, Elisa nos hace redescubrir a Jesús arrodillado ante sus discípulos, mientras les lava los pies, haciéndose siervo por amor y nos invita a poner en Él la mirada, “en Él que se ha manifestado la bondad de Dios y su amor por la humanidad frágil y vulnerable”.secuencia pascual

Con una súplica común pedimos concédenos un corazón bueno para tener, como Jesús, “ternura en los gestos, dulzura en la mirada, amabilidad en las palabras”. Al final del encuentro, Elisa nos invitó a orar y a poner en el corazón a alguna persona con quien tuviéramos un problema para acercarnos a ella con un gesto concreto.

El Viernes Santo, la conversación con Mentxu Ibarra se inspiró en otra invocación de la carta de Maite: concédenos un corazón compasivo, tú, o Dios, que “sufres” como cada padre y cada madre.

Partiendo de la centralidad del corazón en la Biblia, síntesis de la persona, lugar de las decisiones, motor de nuestras acciones, nos invitó a contemplar el corazón misericordioso de Dios y a recordar a Pedro Poveda, testigo de misericordia por el cuidado compasivo y atento que tenía hacia los que vivían en las periferias geográficas y existenciales.

La “reflexión orante” de Mentxu, profunda, concreta y exigente, nos condujo, a través de varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, al modo de actuar de Dios “lento para la ira y grande en el amor” y meditando el Sermón de la Montaña, Jesús, icono de la bondad del Padre, nos recuerda “Sed misericordiosos como mi Padre es misericordioso”.

Como comunidad, a ejemplo de Jesús y de los profetas, testigos de una práctica religiosa que tiene sus raíces en la fidelidad a la Palabra de Dios, somos invitados a regenerarnos en la apertura y en la atención “al bien que el Espíritu difunde en el corazón de la fragilidad”.

El Sábado Santo fue un día muy intenso y emocionante. La conversación de la mañana con Francesca Cocchini nos llevó a detenernos, a hacer una pausa, observar, ir a las fuentes del silencio de ese sábado, ayudándonos a penetrar en el alma de María, a través del Evangelio de Lucas, con un asombro que nos cautivó y conmovió.

Con María, cercana a nosotros en su gran humanidad, vivimos la sensación de dolor que ella, junto a José, ya había sentido por ese hijo de doce años, perdido y hallado en el templo después de tres días de dolorosa búsqueda. Las palabras con las que Jesús responde a su madre, y sigue respondiendo también a nosotros, a la pregunta “¿Por qué nos hiciste esto?”, se escuchan cada vez más fuerte: “¿No sabes que yo me ocupo de los asuntos de mi Padre?”.

Cautivados por este misterio, Francesca nos recuerda que también nosotros, como María, podemos vivir este Sábado Santo como dice la tradición, “manteniendo la fe con más firmeza” también para apoyar a esa parte de la humanidad que todavía hoy, como entonces, se puede encontrar temerosa y que quizás haya perdido la esperanza.

El sábado por la tarde, Juani Romera nos guía en el arte del discernimiento que, en virtud del Espíritu, nos convierte en “arquitectos” de un futuro que está por nacer: danos un corazón inteligente, para discernir y esperar en tiempos de incertidumbre.

En este año de desierto pandémico, para no dejarnos abrumar por la tormenta emocional, Juani sugiere una actitud espiritual interior de opciones producidas por las mociones, fruto de la acción del Espíritu Santo, y tomar como ejemplo a personajes que abrieron y recorrieron caminos de esperanza. La incertidumbre, subraya Juani, puede convertirse en la sal de la vida: una oportunidad, un camino por inventar, una aventura de fe y libertad.

El Domingo de Resurrección nos encontramos juntos en una explosión de alegría y entusiasmo, que se hizo visible en las caras y miradas de tantos participantes. La presencia online se ha vivido como un ejercicio de plenitud.

El mensaje de Pascua de parte de Paola Palagi (directora de sector de la IT en Italia) y de Giuseppe Sajeva (presidente ACIT –Italia) nos hizo sentir a todos miembros de la gran familia de la Institución, una comunidad que ayuda a que no se apague la luz que cada uno de nosotros tiene y que nos viene del Resucitado y a dar espacio a ese amor que se da sin reservas enseñándonos el arte de volver a empezar.

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Para todos ha sido un encuentro “maravilloso”, que ha despertado interés porque ha sabido involucrar toda la persona, a través de la maravilla y del encanto de la música, videos y palabras de los relatores, quienes han sabido ofrecer sus reflexiones como buen pan, despertando sentimientos capaces de unificar sentidos, corazón y mente para salir de uno mismo e ir más allá.

Haciendo propia la oración de Pedro Poveda: “Que yo piense lo que Tú quieres que piense; que yo quiera lo que Tú quieres que quiera; que yo hable lo que Tú quieres que hable, que yo obre lo que Tú quieres que obre” la comunidad de la Institución Teresiana, también a través de medios tecnológicos, ha abierto nuevos caminos, tratando de leer la historia actual y las novedades que nos presenta, para ser profetas y testigos de esperanza, seguros en Cristo Resucitado y sostenidos por la fuerza de la fraternidad.

Mirella Marino, Italia.
Ilustraciones: mosaicos de Marko Ivan Rupnick sj.