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Tokyo y Nagoya celebraron el Centenario I.T.

011412-0TOKYO, Japón, 14/01/2012.
Tokyo y Nagoya han celebrado, con expresiones de gratitud, alegría y cordialidad el centenario de la fundación de la Institución Teresiana en el otoño de estas ciudades, el 29 de octubre y el 13 de noviembre pasados, respectivamente.

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 A las iglesias de Kaminoge, en Tokyo, y la de Nanzán, en Nagoya, acudiió un numeroso grupo de personas: amistades, antiguas/os alumnas/os, colegas, miembros de la parroquia, etc. Más de un centenar en cada celebración. En Tokyo, la celebración comenzó a las 2,30, p.m. con una Misa presidida por el sacerdote Claretiano D. Marcelino Fonts con dos concelebrantes. La Eucaristía en Nazán, a las 3,30 p.m. fue presidida por el Obispo de Nagoya, S.E. Agustín Nomura y concelebrada por otros nueve sacerdotes. En las dos iglesias un gran cuadro con la fotografía de San Pedro Poveda ocupaba un lugar prominente.

Antes de comenzar la Eucaristía hubo unas palabras de gratitud y bienvenida, seguidas de la proyección del video “It all began in Covadonga“.

El sacerdote claretiano Marcelino Fonts, en su homilía, se refirió al Evangelio de Mateo: “Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo”. Dijo que la “sal” por sí misma no tiene ningún poder si no cumple su función de dar sabor a los alimentos. Y que la “luz” debe iluminar, porque sin ella no pueden revelarse los colores. San Pedro Poveda, acertadamente caracterizó la misión de la Institución Teresiana en ser sal y luz para el mundo en el campo de la educación y la cultura.

El celebrante subrayó que “nosotros podemos sacar luz, energía y vida del interior de cada persona en el mundo. Y agregó, “nuestra misión como sal, es la de favorecer el buen sabor de Cristo, y, como luz, es avivar la luz de Dios que hay en cada persona. Animó a dar gracias a Dios por el Centenario de la Institución Teresiana y a profundizar en la visión de Pedro Poveda. “El itinerario continúa no sólo para la I.T., sino para toda la Iglesia, cada uno de nosotros es llamado a hacer un mundo más luminoso y a sazonar lo desabrido del mundo”, concluyó.

Con el mismo tono de gratitud, el Obispo de Nagoya, en la iglesia de Nanzán habló de la Institución Teresiana con gran estima y con un profundo conocimiento de la vida de San Pedro Poveda, de Victoria Díez y de Josefa Segovia. Puso énfasis en la misión como testigos de Cristo en nuestro trabajo profesional. Destacó también la importancia de la oración y la vida de fe. Recordó el 50 aniversario de la llegada de la Institución a Japón (celebrado en 2009) y elogió el trabajo realizado en universidades y residencias universitarias (Veranda House y María House).

En el ofertorio de la Misa, se recordó la tradición del Voto de Covadonga, cuyo significado explicó Masae Kochiwa; La primera ofrenda fue la imagen china de la Virgen con el Niño en brazos, que el Cardenal Riberi (Nuncio en China) regaló a Josefa Segovia y que Carmen Sánchez Beato entregó a los dos primeros miembros que vinieron a Japón; fue presentada por Paz Prieto. También hubo ofrendas de flores, velas, pan y vino presentadas por jóvenes del Grupo de Voluntariado, un matrimonio amigo y miembros de las asociaciones de la I.T. En los cantos intervinieron chicas del Colegio Internacional de Seisen en Tokio y el coro de la iglesia de Nanzan en Nagoya.

Edelmira Amat, Coordinadora de la I.T. en Japón, ofreció palabras de gratitud para los asistentes, “este es el día que hizo el Señor, nos gozamos y estamos alegres”, expresó.

Al finalizar tuvo lugar una sencilla recepción en el salón parroquial, donde se habían preparado paneles con una imagen de la Santina de Covadonga, y un mapa del mundo con actividades de la I.T. en otros países. Se leyó un saludo de Loreto Ballester, directora general de la Institución Teresiana.

Varios fueron los comentarios laudatorios por las celebraciones:

“Me ha emocionado profundamente vivir una Eucarística tan solemne, ha sido maravilloso. Pensar que desde la lejana España, la I.T. ha arraigado en todo el mundo y hasta aquí, en Japón…”.
“ Ha sido como una gran reunión familiar, con un ambiente alegre y hogareño. Estoy feliz y agradecido por vuestra ayuda a lo largo de estos años”.

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“Ahora conocemos mejor la historia y la misión de la I.T.. Hemos podido ver que los miembros de la Institución en Japón, han hecho vida el espíritu y la misión del Fundador, a pesar de las dificultades de estar en un país donde los cristianos son una minoría”.

“Me he sentido como en casa en esta celebración del Centenario de la I.T.”.

“Nunca había asistido a una Misa concelebrada. Esta imagen permanecerá en mi memoria para siempre. Gracias por haberme invitado a esta impresionante celebración”.

Para los organizadores las celebraciones han sido “una epifanía de Dios”.

Texto: Glorietta Ishizaki, Eloísa Palisada y Paz Prieto
Traducción: Paz Prieto y Aurora Cameno

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